Preguntas entrevista trabajo

Preguntas para afrontar una entrevista de trabajo con éxito

Las entrevistas de trabajo son un momento decisivo tanto para quienes buscan empleo como para los responsables de seleccionar al mejor talento. Como candidato, enfrentarte a preguntas que no esperas puede resultar desafiante y estresante, mientras que, para los entrevistadores, el reto está en formular las preguntas adecuadas para conocer a fondo al aspirante.

Pero, ¿cuáles son estas cuestiones? Desde el blog del Máster MBA online hemos recopilado las preguntas más frecuentes para una entrevista de trabajo.

Ya seas un profesional que se prepara para su próxima entrevista o un miembro del equipo de Recursos Humanos con interés en optimizar tus habilidades para encontrar al mejor candidato, esta información te ayudará a alcanzar tus objetivos.

Preguntas clave en una entrevista de trabajo

Cuando un candidato llega a una entrevista, la empresa probablemente ya haya analizado su curriculum vitae y esté al tanto de las titulaciones, las capacitaciones o experiencias profesionales que acumula. Por tanto, conocerle y ahondar en su personalidad será el foco principal de la entrevista.

La meta que persigue el reclutador es evaluar qué tipo de persona tiene delante y descubrir si encaja en el equipo. Para ello, los profesionales de RR. HH. utilizan diferentes tipos de entrevistas de trabajo y a su vez, diversas preguntas que permiten demostrar al solicitante quién es y su cualificación para el trabajo. Además, son una oportunidad para obtener más información sobre la empresa y el puesto a desempeñar.

Las siguientes preguntas son habituales en las entrevistas de trabajo. Por supuesto, no todas son relevantes para todos los puestos ni organizaciones, pero sí que son una guía para saber qué esperar.

1. ¿Podrías contarme algo sobre ti?

Esta es una de las primeras preguntas que se lanza en una entrevista y que intimida a muchos participantes. ¿Puedes presentarte? La intención del interlocutor es escuchar una presentación sucinta de la trayectoria profesional para conocer al candidato, qué ha hecho hasta ahora y verificar los diferentes elementos del CV.

Es importante que el candidato formule su respuesta de forma breve y directa, y trate de utilizar su respuesta para explicar por qué sería una buena incorporación para la empresa. Puede comenzar resumiendo su carrera y sus experiencias previas para concluir indicando cómo ha encontrado el puesto de trabajo, sus objetivos y por qué cree que es adecuado para él.

2. ¿Por qué quieres trabajar para nosotros?

Esta pregunta busca ahondar en la motivación y el interés del candidato en el puesto o la empresa, o si tan solo está en busca de un trabajo que abandonará en cuanto encuentre otra oferta laboral.

Como alternativa se pueden formular estas preguntas:

  • ¿Por qué te has presentado para esta oferta de trabajo?
  • ¿Cuál es tu motivación para este puesto?
  • ¿Por qué solicitaste este puesto?
  • ¿Por qué buscas cambiar de trabajo?

Está claro que la gestión de RR. HH. busca captar talento que de verdad esté motivado y comprometido con la organización. Así que, para cualquier candidato, su respuesta debería comunicar de forma clara ese entusiasmo y qué le impulsa a trabajar en el puesto que se oferta.

3. ¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades?

Este tipo de pregunta más personal está diseñada para determinar la idoneidad del perfil del candidato para desempeñar el trabajo. Es cierto que no siempre se preguntan directamente por las fortalezas o las debilidades.

A veces la intención de esta pregunta se camufla con formulaciones como:

  • ¿En qué eres particularmente bueno?
  • ¿Qué rasgos de carácter te atribuiría tu antiguo jefe?
  • Nombra tres adjetivos que un amigo usaría para describir tu carácter.
  • ¿Qué dicen tus compañeros/amigos de ti?

Estas preguntas están formuladas de manera tan abierta que el candidato puede concentrarse en sus puntos fuertes. Es clave que las virtudes a destacar sean relevantes para las funciones del puesto al que se opta. Una recomendación al respecto es apoyar las fortalezas con ejemplos concretos de trabajos anteriores que demuestren su aplicación.

Respecto a la pregunta sobre las debilidades, desde el punto de vista del solicitante es una de las más temidas. La respuesta no tiene que ser una confesión avergonzada del candidato. Al contrario, hay que tomarla con naturalidad porque nadie es perfecto.

Es útil concentrarse en debilidades significativas en el contexto profesional y que, con el tiempo (y el trabajo), se pueden convertir en fortalezas como la falta de experiencia, la carencia de conocimientos técnicos que llegan con la práctica o una actitud olvidadiza que se resuelven tomando notas y haciendo un seguimiento continuo.

4. ¿Cuáles son tus expectativas salariales?

Para esta delicada y usual pregunta, más que una cifra precisa, es aconsejable definir un rango salarial. De esta forma se deja la puerta abierta para futuras negociaciones.

Antes de arrojar una cifra, es necesario informarse sobre los salarios que se cobran en el sector para un puesto equivalente. Los estudios salariales de las empresas de contratación o los testimonios de colegas del sector pueden ser fuentes fiables de información. Al igual que indagar en comunidades de redes sociales como LinkedIn o en grupos de networking.

Asimismo, a la hora de estimar el salario hay que tener en cuenta el perfil del candidato, su experiencia, su salario actual y otros beneficios adicionales.

5. ¿Cómo ves tu carrera? ¿Cómo te ves dentro de 5 o 10 años?

Sea cual sea el formato de pregunta elegido, este tipo de cuestiones permiten al reclutador saber si el candidato se ve en la empresa a largo plazo, qué motiva su carrera laboral y si sus objetivos profesionales están alineados con las posibilidades de desarrollo que ofrece la empresa.

En respuesta, lo más recomendable es que el aspirante haga declaraciones claras y realistas sobre sus metas profesionales a corto, medio y largo plazo. También ayuda mostrarse flexible y abierto ante futuras funciones y responsabilidades que se puedan asumir en la organización.

6. ¿Tienes alguna pregunta?

Esta suele ser la última pregunta que se hace en una entrevista de trabajo y le corresponde al aspirante responder. Quizá parezca una cuestión sencilla en esencia, pero es una invitación perfecta para matizar cualquier aspecto que no haya quedado claro por parte del candidato.

Se deberían priorizar las preguntas que demuestren interés en el puesto, como las relacionadas con el ambiente de trabajo, la organización del equipo, la cultura o cómo se desarrolla una jornada de trabajo típica. También es el momento adecuado para preguntar cuáles serán los próximos pasos en el proceso de contratación en caso de que la entrevista sea fructífera.

Preguntas frecuentes en una entrevista de trabajo

7 preguntas complejas en una entrevista de trabajo

Si bien una entrevista es una situación tensa en la que cualquier pregunta puede parecer compleja de contestar, algunas de ellas se tornan todavía más complicadas por su intencionalidad capciosa o estresante. De nuevo, conocerlas, puede suponer la diferencia entre salir airoso de ellas o quedar en evidencia.

Aquí va un listado de las más comunes. Debes saber que no siempre se utilizan, pero en función del contexto, el tipo de entrevista, el sector o la empresa reclutadora, sí pueden aparecer durante tu encuentro con RR. HH.

  1. ¿Cómo explicas tu largo periodo de desempleo?
  2. ¿Cómo manejas las críticas?
  3. ¿Eres más líder o seguidor?
  4. ¿Eres capaz de trabajar bajo presión?
  5. ¿Estás preparado para equivocarte?
  6. ¿Cuál es tu mayor fracaso?
  7. ¿Qué dificultades podrías encontrar en este puesto?

Las recomendaciones que te podemos dar para responder a estas preguntas es ser transparente, natural y evitar las críticas a otros (antiguos jefes o compañeros, por ejemplo). De igual modo es importante tratar de mostrar el lado positivo de cada circunstancia, señalando las lecciones aprendidas y los aprendizajes adquiridos a raíz de esas vivencias.

Preguntas difíciles entrevista de trabajo

Recomendaciones generales para formular y responder preguntas en una entrevista de trabajo

“No existe una segunda oportunidad para causar una primera impresión”, decía el dramaturgo irlandés Oscar Wilde. Una entrevista de trabajo es una ocasión única que no se vuelve a repetir por primera vez. La actitud y las respuestas que se manifiesten en ese momento pueden determinar si un candidato accede a un puesto o no.

Para afrontar con mayor confianza y seguridad estas situaciones, tanto si te sientas en el lado del entrevistador como en el del entrevistado, compartimos tres consejos imprescindibles.

1. Preparación previa

Tanto candidatos como entrevistadores deben llegar a la entrevista con una preparación sólida. Con ello no solo se demuestra profesionalismo, sino que el desarrollo de la conversación resultará más fluido y las oportunidades de acceder al puesto o encontrar al perfil perfecto aumentarán.

Los aspirantes deben investigar a la empresa a fondo: su historia, sus valores, su cultura y su posición en el mercado. Esto demuestra interés por formar parte del equipo. Del mismo modo, debe indagar sobre el puesto para el que se postula. Así podrá personalizar las respuestas y ajustarse a lo esperado.

En cuanto a los entrevistadores, también deben prepararse revisando detenidamente el currículum del candidato y conociendo bien las necesidades del puesto. Es útil tener una lista de preguntas planificadas, pero también ser flexible para adaptar la conversación según el perfil del candidato.

2. Lenguaje corporal y escucha activa

El lenguaje corporal es una forma de comunicación no verbal que hay que tener presente. Los candidatos y los profesionales del departamento de RR. HH. que dirijan la entrevista deben ser conscientes en todo momento de su postura, contacto visual y gestos. Una postura erguida, pero relajada, transmite confianza y ayuda a crear un ambiente cómodo, mientras que el contacto visual y pequeños gestos de asentimiento, demuestran interés y atención.

Es importante no exagerar los gestos ni parecer demasiado nervioso, pero tampoco quedarse inmóvil. La clave es encontrar un equilibrio que transmita seguridad, determinación y confianza sin parecer forzado.

Por otro lado, ambas partes deben poner en práctica la escucha activa. Esto significa prestar atención a las preguntas, evitar interrumpir, no apresurarse en contestar y dar respuestas concisas y bien estructuradas. Si no se comprende alguna pregunta o respuesta, es válido pedir que la aclaren de forma educada.

3. Mente abierta

El éxito de cualquier entrevista se basa en la capacidad de mantener una mente abierta. Para los candidatos, esto significa no descartar una empresa o un puesto solo porque, en primera instancia, no parece ideal. La entrevista es una ocasión para conocer más sobre el entorno, los desafíos del puesto y la cultura de la empresa. Quién sabe, a veces, los aspectos menos atractivos al principio pueden ser un impulso en el crecimiento profesional.

Para los entrevistadores, la mente abierta implica no dejarse llevar por los prejuicios o primeras impresiones. Un candidato que al inicio puede parecer reservado o nervioso podría sorprender con respuestas bien pensadas y profundas a lo largo de la conversación.

Recuerda, preocuparse por valorar la diversidad de experiencias y personalidades también es esencial, ya que puede aportar diferentes perspectivas a la organización. Y esta diversidad de perfiles es esencial para crecer y competir en el mercado actual.