Volatilidad

La volatilidad financiera: qué es y cómo calcularla

La intensidad de la volatilidad financiera puede ser variable. Se trata de un aspecto que puede estar sujeto tanto a hechos reales como a especulaciones. Hablamos de un concepto capital en los mercados bursátiles, y aunque se caracteriza por una gran incertidumbre, puede ser también una puerta abierta para grandes oportunidades.

A lo largo de este post queremos profundizar en la definición de volatilidad financiera y su papel en el mercado, de manera que puedas afianzar tus conocimientos en este área y entiendas la importancia de adaptarse a ella para lograr nuestros objetivos.

Qué es la volatilidad financiera: concepto y definición

El concepto de volatilidad financiera está ligado al cambio de precios de los activos en el mercado bursátil. Hablamos de un parámetro que refleja el nivel de variabilidad o inestabilidad de los precios durante un período de tiempo. Es decir, un activo financiero puede ser muy volátil si su precio puede tener una alta variación en un período de tiempo determinado, mientras que si su precio no varía demasiado, posee una mayor estabilidad.

La volatilidad financiera es un elemento que se puede medir a través de la desviación típica de los rendimientos, lo que permite entender las variaciones de precio a partir del historial de datos de dicho valor. Además, nos ayuda a visualizar cómo un activo puede cambiar de precio con respecto a otros similares.

Saber si los activos en los que vamos a invertir son muy volátiles o poco volátiles nos permite determinar el riesgo de nuestras inversiones con mayor precisión, de manera que sepamos a qué atenernos y qué expectativas deberíamos tener con respecto a una inversión.

Volatilidad significado

Tipos de volatilidad financiera

Podemos abordar la volatilidad financiera desde dos posibles enfoques a la hora de tomar decisiones de inversión: la volatilidad implícita y la volatilidad histórica o realizada.

Volatilidad implícita

Se trata de una estimación de la volatilidad de un activo y refleja la forma en la que el mercado considera que debería ser la volatilidad de dicho activo en el futuro, pero sin determinar la dirección en la que fluctuará el precio.

La volatilidad implícita de los activos tiende a ser mayor cuando el mercado es bajista, ya que existen mayores incertidumbres y los inversores en dicha acción esperan mayores fluctuaciones.

Volatilidad histórica / realizada

Se trata de una forma para medir estadísticamente la volatilidad y la oscilación de los rendimientos de un activo en un período de tiempo acotado. Se lleva a cabo evaluando la desviación promedio del instrumento financiero con respecto a su precio promedio.

La desviación estándar viene a ser el método más habitual para calcular la volatilidad financiera realizada. Nos permite tener así una medida de referencia, mirando hacia atrás, al contrario de la volatilidad implícita, que toma como referencia el futuro. El cálculo de la volatilidad mediante los dos métodos permiten tener una visión más clara acerca de si un activo posee un precio justo, de manera que podamos valorar si los activos están sobrevalorados o infravalorados.

¿Cómo se calcula la volatilidad financiera mediante desviación típica? Ejemplo

La volatilidad financiera puede calcularse si utilizamos la desviación típica de los rendimientos de un activo financiero en un período determinado.

Por ejemplo, si queremos calcular la volatilidad de una acción en concreto, debemos fijarnos en los rendimientos que ha obtenido dicha acción durante un espacio de tiempo.

  • Día 1: +2%
  • Día 2: -1%
  • Día 3: +3%
  • Día 4: -2%
  • Día 5: +1%

Si queremos calcular la volatilidad de una acción a 5 días, en primer lugar debemos calcular el rendimiento promedio. Esto podemos hacerlo mediante la siguiente fórmula.

(Suma de los rendimientos / nº de días) = Rendimiento Promedio

(2% – 1% + 3% – 2% + 1%) / 5 = 0.6%

De esta forma, sabemos que dicha acción tiene un rendimiento promedio diario del 0,6%. El siguiente consistirá en visualizar la relación entre el rendimiento promedio de la acción frente a los rendimientos diarios.

  • Día 1: 2% – 0.6% = 1.4%
  • Día 2: -1% – 0.6% = -1.6%
  • Día 3: 3% – 0.6% = 2.4%
  • Día 4: -2% – 0.6% = -2.6%
  • Día 5: 1% – 0.6% = 0.4%

A partir de ahora, podemos calcular la desviación típica, que será la raíz cuadrada de la varianza, para lo cual primero debemos obtener la media de los cuadrados de las desviaciones.

  • Día 1: (1.4%)^2 = 1.96%
  • Día 2: (-1.6%)^2 = 2.56%
  • Día 3: (2.4%)^2 = 5.76%
  • Día 4: (-2.6%)^2 = 6.76%
  • Día 5: (0.4%)^2 = 0.16%

Con estos datos podemos calcular la varianza.

(1.96% + 2.56% + 5.76% + 6.76% + 0.16%) / 5 = 3.64%

Por último, puesto que la fórmula de la desviación típica es la raíz cuadrada de la varianza, podemos obtener este dato de la siguiente forma:

√3.64% = 1.91%

Este ejemplo nos muestra que la desviación estándar de dicha acción es del 1,91% durante este período de tiempo. La volatilidad financiera es, por tanto, del 1,91%, lo que refleja la magnitud de las fluctuaciones a las que darán lugar los rendimientos diarios de la acción en ese período de tiempo. Cuanto más alta sea la desviación, más elevada será la volatilidad del activo.

Se trata de un dato de enorme importancia para una estrategia de inversión, ya que si calculamos la desviación estándar, podemos evaluar los riesgos, seleccionar los activos más adecuados a nuestros objetivos y gestionar nuestra cartera de inversiones.

Cálculo volatilidad financiera

Factores de los que depende la volatilidad financiera

Hay diferentes factores que influyen en la volatilidad financiera de un activo. La volatilidad se determina por los precios registrados en el pasado, lo que se toma como referencia para predecir su posible futuro comportamiento. Estos son los elementos que más impacto pueden tener en dicho cambio.

  • Condiciones políticas, económicas y sociales: las incertidumbres en la política o la economía nacional pueden tener un impacto en la volatilidad de los activos.
  • Riesgos internos de las empresas: la volatilidad puede variar cuando las empresas afrontan situaciones de cambio de dirección y la confianza que tenga en ésta los inversores.
  • Crédito: la situación crediticia de una empresa puede tener consecuencias en la volatilidad de sus activos.
  • Liquidez: el riesgo de liquidez aumenta la incertidumbre en el mercado cuando los precios de los activos pueden fluctuar más bruscamente si existe una necesidad inmediata de vender, pero es posible que haya que bajar el precio para poder vender más rápidamente. Este problema genera una mayor inestabilidad.
  • Precio: en los casos en los que no podemos conocer la rentabilidad de un activo antes de venderlo existe también una alta volatilidad, debido a la dificultad para predecir el comportamiento del mercado en el futuro.

Factores que afectan a la volatilidad

Después de entender los mecanismos de cálculo y considerar los factores que influyen en la volatilidad financiera, es clave evaluar cómo esta afecta la salud financiera y la rentabilidad de las inversiones. Una gestión efectiva de la volatilidad no solo ayuda a mitigar los riesgos, sino que también puede maximizar la rentabilidad al capitalizar las oportunidades que surgen en mercados volátiles. La salud financiera de una empresa o de un portafolio de inversión depende de la capacidad para manejar la volatilidad; es decir, empresas que demuestran una alta resiliencia y adaptabilidad en contextos de volatilidad tienden a mantener una mejor posición financiera a largo plazo. Por lo tanto, la evaluación constante de la volatilidad es vital para anticipar movimientos significativos del mercado y ajustar las estrategias de inversión de acuerdo con los cambios esperados en la rentabilidad y los riesgos asociados

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