Habilidades directivas

6 habilidades directivas esenciales para gestionar una empresa

Un líder empresarial es capaz de tomar decisiones efectivas, solucionar problemas, evitar situaciones críticas, además de motivar, inspirar e implicar al equipo de trabajo.

Para ello, los gerentes deben desplegar una serie de habilidades directivas que les permitan coordinar la organización con éxito para alcanzar las metas de negocio marcadas. Y, por supuesto, conquistar sus propios objetivos profesionales, impulsando así su carrera.

Por tanto, podemos definir las habilidades gerenciales como el conjunto de cualidades que todo ejecutivo debe poseer para poder gestionar y liderar con eficacia una organización. Estos rasgos y atributos se adquieren y refuerzan a través de la experiencia laboral. Sin embargo, se puede acelerar su desarrollo y perfeccionamiento gracias al aprendizaje y la formación.

Es el caso del Máster MBA online de la Cámara de Comercio de Madrid, un programa específico dirigido a profesionales que quieren aumentar sus capacidades de gestión y dirección empresarial. Este programa formativo incorpora dentro de su programa formativo un área específica destinada a desarrollar las aptitudes y destrezas directivas de management y liderazgo.

Pero, ¿cuáles son esas habilidades directivas esenciales para gestionar un negocio que todo líder empresarial debe dominar? Estás a punto de descubrirlas en este artículo.

1. Habilidad directiva de comunicación

Comunicarse con eficacia de forma verbal y escrita, y tanto en entornos formales como informales, es una habilidad directa esencial. Las relaciones sólidas entre gerentes y empleados se construyen sobre la base de una comunicación abierta, clara y bidireccional.

Este tipo de comunicación solo llega si se practica la escucha activa. Un error frecuente entre las personas en roles de liderazgo es que se centran en preguntar y ofrecer información, pero no dedican tiempo y esfuerzo a escuchar los comentarios que el equipo transmite.

Al desplegar las habilidades de escucha activa, se logra una mejor comprensión de los acontecimientos que suceden en la empresa y se construyen relaciones sólidas.

Asimismo, los líderes empresariales deben mostrarse accesibles y ser capaces de transmitir de forma concisa las expectativas, funciones, plazos y objetivos que se espera de cada miembro del equipo para que este trabaje unido y hacia la consecución de metas comunes.

Cuando la comunicación es fluida, la relación de confianza con los empleados se refuerza. En consecuencia, los empleados se sienten valorados y motivados, además se muestran más predispuestos a transmitir a la gerencia, ya sean sus reflexiones, ideas o sugerencias.

De esta manera, se fomenta la colaboración entre líderes y empleados, y se logra evitar conflictos resolviéndolos a medida que surgen. Del mismo modo, una actitud comunicativa positiva brinda un ambiente de trabajo más saludable, productivo y satisfactorio.

2. Habilidad directiva de liderazgo

Los gerentes son responsables de supervisar el trabajo del equipo humano que da forma a la empresa y fomentar su compromiso hacia un objetivo de negocio común. Esto se consigue a través del liderazgo, que se define como la capacidad de una persona para motivar, influir y guiar a los miembros de una organización para alcanzar un propósito compartido.

Sin duda, ejercer un liderazgo empresarial eficaz en la empresa marca la diferencia, puesto que genera un cambio en el desempeño organizacional.

Un líder fuerte toma la iniciativa y establece el tono correcto dentro de un equipo para que se pueda ejecutar la estrategia planificada. Es capaz de inspirar a quienes le rodean a creer en la misión y visión de la empresa para lograr los hitos marcados. Por tanto, los líderes empresariales deben ser persistentes, flexibles, intuitivos y capaces de adaptarse al cambio.

Se trata de liderar a las personas apoyándolas, en vez de querer dirigirlas. Para lograrlo, es necesario mirar más allá del desempeño y los números. Solo así, un líder puede comprender los rasgos, la experiencia y las capacidades de gestión de cada empleado para brindar comentarios constructivos, maximizar sus esfuerzos, influir positivamente y ayudarle a sacar su mejor versión.

3. Habilidad directiva de gestión de equipos

La gestión eficaz del equipo es un rasgo distintivo de los líderes exitosos y como cualquier habilidad directiva, requiere de formación y práctica. El objetivo de la gestión es organizar y coordinar a los miembros de un equipo para ejecutar tareas que conduzcan a metas comunes.

La realidad es que administrar un equipo a veces puede resultar complicado y el papel del gerente no siempre es fácil. El éxito depende de la capacidad del líder para comprender a las personas de su entorno y activar los resortes necesarios para lograr que se impliquen en las metas empresariales.

Dominar la habilidad directiva de gestión de equipos implica ser capaz de construir relaciones, fomentar la comunicación y fortalecer los lazos entre los miembros de un equipo. Por ello, la gestión de equipos es una capacidad que se compone de otras como la escucha activa, el trabajo colaborativo, la comunicación o el liderazgo.

Gestionar de forma eficaz un equipo también conlleva saber delegar, identificando las fortalezas y debilidades de cada empleado, evaluando las cargas de trabajo y dividiendo las tareas entre los diferentes miembros del equipo en consecuencia.

Esto implica comprender quién es el más adecuado para completar una tarea concreta y asegurarse de que esa persona tenga los recursos materiales y conceptuales necesarios para alcanzar el éxito.

Principales habilidades directivas

4. Habilidad directiva de resolución de conflictos

El pensamiento crítico y la resolución de problemas son dos de las habilidades directivas más importantes requeridas para la gestión empresarial. Hay que tener claro que el conflicto es un fenómeno inevitable en el lugar de trabajo. Esforzarse en prevenirlo no siempre funciona porque, durante la convivencia, los roces, los desacuerdos y la confrontación surgen.

Por tanto, cuando llega el conflicto, un líder empresarial debe saber abordarlo y manejarlo con agilidad y respeto. Un problema mal gestionado trabajará en detrimento de la empresa, restando energías, minando la moral del equipo y generando un ambiente tóxico que complique el trabajo.

En cambio, si la crisis se aborda de la forma adecuada, desplegando las aptitudes de empatía e inteligencia emocional, puede transformarse en un motor positivo de cambio, haciendo posible que nuevas ideas y mejoras salgan a la luz.

Como consecuencia, cuando un líder domina la habilidad de resolución de conflictos, este puede brindar un aprendizaje saludable y generar oportunidades de crecimiento para el negocio.

5. Habilidad directiva de toma de decisiones

Tomar decisiones supone seleccionar entre dos o más alternativas para alcanzar el mejor resultado posible. La capacidad de evaluar y tomar decisiones claras, informadas y racionales es esencial para un líder, ya que cada elección afecta al transcurso general de la empresa.

Por tanto, un gerente debe ser capaz de identificar los problemas, además de reconocer cuáles entrañan un cambio y cómo se pueden optimizar los procesos. Sin esta base, se vuelve difícil construir un lugar de trabajo eficiente y una estructura de equipo.

Un buen líder debe saber cuándo actuar o cuándo es el momento de esperar a tener más datos en la mano para dar el paso sin precipitarse en la elección, buscando soluciones y alternativas. Además, debe tener en cuenta el corto, medio y largo plazo, considerando las consecuencias y los efectos inmediatos y futuros de sus elecciones. Para ello, debe desplegar una serie de capacidades que intervienen en la toma de decisiones, como el análisis, la creatividad, la innovación o el pensamiento crítico.

6. Habilidad directiva de negociación

Negociar se ha convertido en una de las habilidades directivas más importantes hoy en día. La gestión de Recursos Humanos, prospectar ventas, liderar equipos o relacionarse con proveedores y clientes, son solo algunas de las múltiples funciones de los gerentes de empresa en los que la negociación está presente con el objetivo de mantener las relaciones y crear valor para la organización.

Una negociación exitosa conlleva saber contrastar puntos de vista diferentes con otras personas o entidades para intentar llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes, por lo que es imprescindible comprender previamente las necesidades y expectativas de cada lado.

Ser capaz de generar valor para cada una de las partes implicadas y cerrar un pacto en el que todos ganen, requiere de habilidades interpersonales y comunicativas sólidas. La empatía, la inteligencia emocional, la asertividad, la analítica o la resolución de problemas son capacidades que salen de nuevo a la luz y que todo líder corporativo debe dominar.

Lo cierto es que nadie nace con aptitudes de negociación ni con el resto de las destrezas directivas que hemos tratado a lo largo del artículo, sino que se adquieren con el tiempo y la práctica, además de la formación.

En el MBA Online de la Cámara de Comercio de Madrid encontrarás todo el conocimiento que necesitas para adquirir y reforzar estas y otras destrezas clave que todo líder empresarial del mañana debe dominar. Y todo ello de la mano de un claustro docente de prestigio.